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Las mujeres no están dejando de trabajar: el sistema las está expulsando

Un estudio sobre México encontró algo incómodo: mientras más estable es el empleo del hombre, más probable es que la mujer renuncie.

Por Redacción Hiperfoco

En México, millones de mujeres abandonan el mercado laboral cada año. Durante décadas, la explicación dominante fue casi automática: maternidad, decisiones personales o prioridades familiares.

Pero un nuevo estudio académico plantea algo mucho más complejo —y mucho más incómodo—: muchas mujeres no están dejando de trabajar por “elección”, sino porque el diseño económico y doméstico del país termina empujándolas fuera del empleo remunerado.

La investigación, publicada en Análisis Económico y elaborada por académicos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, analizó las razones por las que las mujeres renuncian al mercado laboral en México utilizando datos de la ENOE 2019. El hallazgo principal rompe con varias ideas tradicionales sobre empleo y género.

Mientras más alto es el salario del esposo y más formal es su empleo, aumenta la probabilidad de que la mujer deje de trabajar.

No es un fenómeno menor. Según los datos citados en el estudio, solo el 48.1% de las mujeres mexicanas participaban en el mercado laboral en 2019. Y entre quienes renunciaron a su empleo, casi dos terceras partes no regresaron a trabajar.

El “salario de reserva”: cuánto cuesta seguir trabajando

El concepto central del estudio es el llamado “salario de reserva”.

En términos simples, se refiere al ingreso mínimo que una persona considera suficiente para aceptar o mantener un empleo. Pero en el caso de las mujeres, ese cálculo no depende únicamente del salario.

También intervienen:

  • el cuidado de hijos,
  • las tareas domésticas,
  • el tiempo disponible,
  • el empleo de la pareja,
  • la estabilidad económica del hogar,
  • y el reparto desigual del trabajo no remunerado.

El estudio encontró algo aparentemente contradictorio: las mujeres con mejores salarios también muestran una mayor probabilidad de renunciar.

La explicación no es que “trabajar no les convenga”, sino que el costo total de sostener simultáneamente empleo, cuidados y responsabilidades domésticas puede volverse demasiado alto.

Especialmente en hogares donde el ingreso masculino permite absorber parcialmente la pérdida económica.

El empleo formal masculino también tiene efectos invisibles

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la formalidad laboral masculina influye directamente en la salida laboral femenina.

En otras palabras:

  • cuando el esposo tiene empleo formal,
  • horarios rígidos,
  • jornadas extensas,
  • y mayor estabilidad,

la probabilidad de que la mujer abandone el mercado laboral aumenta.

La razón es estructural.

El trabajo doméstico y de cuidados sigue recayendo mayoritariamente sobre las mujeres. Y mientras el empleo masculino permanece diseñado bajo esquemas tradicionales de disponibilidad total, alguien tiene que absorber el trabajo invisible que sostiene la vida cotidiana.

Ese “alguien”, casi siempre, sigue siendo la mujer.

La doble jornada sigue definiendo el mercado laboral femenino

El estudio también encontró que las diferencias en horas dedicadas al trabajo no remunerado dentro del hogar incrementan la probabilidad de renuncia femenina.

Aunque la participación laboral de las mujeres ha crecido durante décadas, la distribución del trabajo doméstico no avanzó al mismo ritmo.

Eso genera una realidad conocida por millones:

  • trabajar fuera de casa,
  • y después continuar otra jornada dentro del hogar.

La consecuencia no solo es agotamiento. También implica:

  • interrupciones laborales,
  • pérdida de experiencia,
  • menor crecimiento profesional,
  • menores ingresos futuros,
  • y mayor vulnerabilidad económica.

El problema no es individual: es estructural

Durante años, gran parte de las políticas públicas enfocadas en empleo femenino se concentraron en “incorporar mujeres” al mercado laboral.

Pero el estudio señala un problema más profundo: las decisiones laborales no ocurren de forma aislada.

Dependen de:

  • dinámicas familiares,
  • ingresos compartidos,
  • negociación doméstica,
  • disponibilidad de cuidados,
  • y distribución del tiempo.

Es decir, no basta con abrir vacantes o impulsar contratación femenina si el sistema económico sigue funcionando sobre trabajo doméstico invisibilizado.

La pregunta de fondo

El debate ya no es únicamente por qué las mujeres dejan de trabajar.

La verdadera pregunta es otra:

¿cuánto del funcionamiento económico de México sigue dependiendo de que millones de mujeres absorban gratuitamente el trabajo de cuidados?

Porque detrás de cada renuncia laboral femenina no solo hay una decisión personal.

También hay una estructura social completa operando detrás.

Fuente: Ibarra González, G., & Caamal-Olvera, C. G. (2025). ¿Por qué renuncian las mujeres en México? Análisis del salario de reserva bajo un enfoque cooperativo. Análisis Económico, 40(104), 87–105. https://doi.org/10.24275/uam/azc/dcsh/ae/2025v40n104/Ibarra

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