La investigación evaluó una tarea breve de memoria de trabajo aplicada a distancia. Los autores consideran que este tipo de herramientas podría complementar la detección temprana en contextos donde el acceso a especialistas es limitado, aunque advierten que no sustituye una evaluación clínica.
Redacción Hiperfoco
Acceder a un diagnóstico de autismo o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) sigue siendo un desafío para muchas familias en México. En distintas regiones del país, la escasez de especialistas y los largos tiempos de espera retrasan la evaluación de miles de niños.
En ese contexto, un grupo de investigadores puso a prueba una herramienta poco convencional: una tarea cognitiva realizada completamente en línea para analizar cómo los niños recuerdan rostros y expresiones faciales.
Los resultados, publicados en la revista Child Neuropsychology, muestran que la prueba fue capaz de distinguir patrones de desempeño entre niños con autismo, TDAH, ambas condiciones y un grupo con desarrollo típico.
Una prueba sencilla para medir procesos complejos
El estudio incluyó a niños y adolescentes de entre 8 y 14 años provenientes de Ciudad de México, Sonora, Zacatecas y Querétaro.
Durante la evaluación, los participantes observaban el rostro de una persona y, después de un intervalo corto o largo, debían indicar si era la misma persona o si mostraba la misma expresión emocional.
Aunque la tarea duraba entre 15 y 30 minutos, permitió evaluar procesos como la memoria de trabajo, la atención y el procesamiento de información social.
¿Qué diferencias encontraron?
Los investigadores observaron que los niños con TDAH mostraban una mayor variabilidad en sus tiempos de respuesta, un patrón asociado con fluctuaciones en la atención y descrito previamente en la literatura científica.
En los participantes con autismo, las diferencias fueron más evidentes cuando debían recordar expresiones emocionales. En esa tarea respondieron más lentamente que los niños con desarrollo típico.
Además, todos los grupos tuvieron un desempeño menor cuando el tiempo entre la presentación del rostro y la respuesta era más largo, lo que refleja la exigencia adicional sobre la memoria de trabajo.
Una herramienta prometedora, pero no un diagnóstico
Uno de los hallazgos más relevantes fue que 84.6 % de los participantes completó exitosamente la evaluación de forma remota, lo que demuestra que este tipo de tareas puede aplicarse fuera de un consultorio especializado.
Sin embargo, los autores subrayan que la prueba no fue diseñada para diagnosticar autismo ni TDAH.
Su posible utilidad radica en complementar la evaluación clínica, ayudando a identificar perfiles cognitivos que orienten una referencia o valoración especializada, especialmente en países donde el acceso a servicios de neuropsicología sigue siendo limitado.
¿Por qué importa para México?
La mayor parte de las herramientas utilizadas para evaluar funciones cognitivas en autismo y TDAH se desarrollaron en países de altos ingresos, donde el acceso a especialistas es considerablemente mayor.
Los autores sostienen que contar con pruebas digitales breves y de bajo costo podría facilitar la investigación y apoyar la identificación temprana de niños que requieren una evaluación más profunda, particularmente en contextos con escasez de servicios especializados. Aun así, reconocen que se necesitan estudios con muestras más amplias antes de considerar su uso en la práctica clínica.
Fuente
Martínez Cedillo, A. P., Leon-Espinoza, I., Albores-Gallo, L., Zavaleta-Ramírez, P., Romero, C., Mireles, L., & Foulsham, T. (2026). Cognitive profiles of Autism, ADHD, and co-occurring presentations in childhood: insights from an online working memory task. Child Neuropsychology. https://doi.org/10.1080/09297049.2026.2635616.

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